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10 grandes viajes para hacer una vez en la vida

10 grandes viajes para hacer una vez en la vida

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La sabana africana, las islas Galápagos, la Antártida o Japón. Destinos para quienes buscan experiencias difíciles de superar

Quién no ha soñado alguna vez en un día en irse de paseo y dar la vuelta al mundo? O quizá perderse en la Antartida, recorrer durante semanas Japón de norte a sur, cruzar el Atlántico en velero… Hacer realidad ese gran sueño viajero que siempre hemos idealizado, pero para el que nunca encontramos el tiempo para realizarlo. Un año sabático es la opción perfecta, pero con un mes entero en muchos casos es una opcion. 

1. La vuelta al mundo

Circunvalar el planeta es uno de los sueños recurrentes que por lo general solo se pueden hacer realidad en dos momentos de la vida:  cuando eres joven pero en muchos casos no tienes dinero, pero tampoco nada que perder…, o cuando has llegado a una edad en que ya has ahorrado dinero y tampoco tienes nada que perder. Una vez tomada la decisión, hay muchas formas de encarar la aventura. El único requisito es diseñar la ruta siempre en el mismo sentido, de este a oeste o viceversa. En sus webs se encuentra información sobre condiciones y tarifas y un planificador de itinerarios para dar la vuelta al mundo. En Internet hay también multitud de blogs de viajeros que ya cumplieron ese sueño y dan consejos y cantidad de datos prácticos para reproducir la aventura. 

2 El Camino de Santiago

Es un clásico, pero nunca falla. La aventura vital de caminar durante cientos de kilómetros hacia la tumba del apóstol no tiene edad, pero sí necesita de tiempo. Una aventura que le ha cambiado la vida a mucha gente porque es más que una simple marcha senderista. La magia de caminar por una ruta llena de historia y arte; el reto de andar durante días y días soportando ampollas, tendinitis, frío y calor; el hecho de compartir momentos especiales en albergues con gente desconocida que anhela el mismo sueño que tú, y la emoción de entrar por fin en el Obradoiro compostelano tras haber superado mil penalidades hacen de este viaje la aventura perfecta para momentos personales especiales.  La mejor época es mayo, junio y septiembre; en verano es altamente desaconsejable: lleno de gente y un calor que te mueres. Si se busca una experiencia más solitaria. La Vía de la Plata es muy bella en primavera.

3 La sabana africana en camión

La sola mención de esas dos palabras Safari y Africa excita la imaginación de cualquier viajero. Si además se viaja en un camión especial todoterreno, adaptado para las pistas africanas, y se duerme la mayoría de las noches en acampada en mitad de la naturaleza mas salvaje y se duerme conel rugido de los animales, el éxito de la aventura está garantizado. Es además un periplo sin edad y sin requisitos especiales: he visto gente madura que jamás había dormido en una tienda de campaña, y que lo más salvaje que había visto en su vida era el Safari Park, disfrutar como niños de los atardeceres de África, del polvo de la sabana y de las incomodidades de una letrina rodeada de hienas hasta el punto de caer rendidos ante la magia de África. La propia logística de estos viajes hace que sean muy participativos y muy aconsejables incluso para apuntarse en plan solteros: al cabo de un par de días viajando en la cabina adaptada de un camión, compartiendo anécdotas y experiencias, nadie es extraño en el grupo. 

4 Japón

Una cultura tan diferente que hará las delicias de cualquiera que viaje para conocer y aprender. Pese a las dificultades del idioma (es muy fácil moverse en transporte público por Japón), es un destino más que recomendable para ir por cuenta propia, sin necesidad de grupo organizado. Japon ofrece cultura, exotismo, buena gastronomía y un poco de todo para hacer: naturaleza, playas, templos, grandes ciudades… Además, eso de que Japón es tremendamente caro es un mito; ocurrió en los noventa, cuando su economía y su moneda estaban disparadas, pero ahora Japón no es mucho más caro que cualquier otro destino. Diría que incluso en algunos aspectos, como por ejemplo la comida y los restaurantes, es más barato que España. Varias compañías aéreas vuelan tanto al aeropuerto de Osaka como al de Tokio, lo que permite hacer un recorrido lineal y aprovechar mejor el tiempo. 

5 Angkor (Camboya)

Si solo tienes tiempo y dinero para visitar unas ruinas arqueológicas en tu vida, elige Angkor. Cualquier adjetivo que se le quiera aplicar a la antigua capital del reino jemer se queda corto. Y eso que, según a qué horas y en qué días, las masas de visitantes saturan las ruinas hasta el punto de que los árboles no dejan ver el bosque. Y aun así, nada rompe el encantamiento que te queda tras la visita a un lugar único en el mundo. Porque por su tamaño unos mil restos arqueológicos, por ubicación en mitad de una selva tupida y por su calidad escultórica y constructiva, los templos de Angkor pueden ser considerados como una de las maravillas de la Antigüedad, a la altura de las pirámides de Egipto o las grandes ciudades pétreas de Perú y México. La antigua capital real de Camboya muestra ocho siglos de historia de Indochina esculpidos en columnas, estupas, frisos y relieves. Las ruinas se extienden a lo largo de unos 410 kilómetros cuadrados en la jungla noroeste de Camboya, en las cercanías del lago Tonle Sap y a unos 130 kilómetros de la frontera con Tailandia.

6 Islas Galápagos

Las Islas Galápagos con su enorme zologico natural a cielo abierto que visitó Darwin en 1835 en su viaje a bordo del Beagle, lleno de iguanas, tortugas gigantes, lobos de mar y todo tipo de animales endémicos que sestean al calor de los paisajes volcánicos. Bien, pues cuando por fin logras llegar allí te das cuenta de que no era un invento de los folletos turísticos: el archipiélago de Colón es exactamente así, tan espectacular como lo habíamos soñado siempre. Un sitio raro, extraño, que no se parece a ningún otro que hayamos podido ver antes.

Para visitarlo hay que contactar con el hotel,barco elegido y reservar plaza para las fechas deseadas. Luego se hace el prerregistro (obligatorio) a través de una web del Gobierno ecuatoriano detallando las fechas y dónde nos vamos a alojar. En un plazo de tiempo recibes un e-mail autorizándote la entrada a Galápagos. El número máximo de visitantes que admiten las islas son 110.00 al año (aunque algunos años esta cifra se dispara hasta 200.000). Los vuelos salen desde Guayaquil, en la costa continental ecuatoriana, hacia los aeropuertos isleños de San Cristóbal, Baltra e Isabela.

7 Europa

Lo normal es aprovechar ese viaje para hacer esa locura que siempre quisiste hacer. En Europa hay muchas cosas que hacer. Por ejemplo, alquilar un coche y recorrer la Toscana y todo el norte de Italia: un viaje maravilloso en primavera o en otoño. O la indómita y fascinante Islandia. O hacer un circuito clásico de Viena, Budpest y Praga en hoteles de lujo, un plan que nunca falla. Paris y Londres tampoco son una mala opción.

8 La Antártida

La Antártida es el viaje que muchos han soñado. Las escasas navieras que ofrecen este recorrido zarpan de Ushuaia (Argentina) y salen por el canal de Beagle en dirección al paso de Drake y la península Antártica. Cada día mañana y tarde, la tripulación hace descender las barcas auxiliares y se baja por turnos a tierra. No puede haber más de 100 personas al mismo tiempo en la costa. Una vez en ella, tampoco puedes moverte libremente: hay lugares y sendas señaladas para no molestar demasiado a los pingüinos y cormoranes, que en el verano austral estarán criando. Durante las horas de travesía hay conferencias a cargo de expertos biólogos y geólogos sobre la fauna, la mineralogía y la historia de la Antártida. Cuando te acomodas en uno de los sillones de las cubiertas acristaladas o te acodan en la borda, te ves rodeado por un cinemascope de glaciares, icebergs, picos nevados y aguas gélidas por las que saltan ballenas, pingüinos, orcas, focas… que te dejan boquiabierto. No hay un solo rincón de la Antártida que decepcione

9 Cruzar el Atlántico a vela

No hay que ser un lobo de mar para cruzar el Atlántico a vela. Lo cual no quita ni un ápice de mérito a la aventura de llegar a América como lo hizo Colón. Hay varias empresas especializadas en el turismo náutico, según temporada. En noviembre se van del Mediterráneo al Caribe. Y en primavera hacen el recorrido inverso. Aprovechan esos viajes en vacío para vender plazas a viajeros sin titulación náutica que quieran vivir la experiencia de cruzar el Atlántico a vela. Algunos contemplan la posibilidad de unirse a ellos en Canarias, acortando los días de navegación. Durante la travesía, los pasajeros ayudan en las tareas del barco y tienen tiempo de sobra para escribir sus diarios de a bordo y disfrutar de una experiencia única en la vida. La de estar rodeados por la inmensidad azul de un océano.

10 Un crucero diferente

Irse de crucero no significa necesariamente pasar una semana bailando la conga y comiendo en el bufé con otros 5.000 cruceristas. Hay cruceros-expedición en barcos pequeños que atraviesan zonas remotas imposibles de ver de otra manera y en los que la nave es solo el vehículo que permite vivir experiencias únicas.

Para disfrutar de la naturaleza en estado puro es Alaska. La gran especialista en este destino es la naviera Holland America, que ofrece más de 17 salidas anuales entre mayo y septiembre de diversa duración, desde 7 hasta 20 días, visitando los grandes glaciares, entre ellos el Hubbard, una de las lenguas de hielo más activas del mundo, con unos increíbles 411 metros de altura en su frente. Otro crucero memorable es el que recorre las Islas de Svalbard, que pertenecen a Noruega, pero están a solo 900 kilómetros del Polo Norte. El buque polar Plancius circunvala el archipiélago en viajes de una semana, con salida y llegada en Longyearbyen, su capital.

 

Last modified onFriday, 29 December 2017 15:51
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